En 1957 se creó el Organismo Internacional de Energía Atómica, uno de sus objetivos iniciales fue fomentar el empleo de los radioisótopos y de las fuentes de irradiación en la investigación, la industria, la agricultura y la medicina.
Hoy son contadas las personas que aprecian hasta qué punto se ha conseguido ese objetivo. Por ejemplo, los radioisótopos y la irradiación controlada se emplean para mejorar los cultivos de plantas alimenticias, para conservar los alimentos, para descubrir aguas subterráneas, para esterilizar productos médicos, para analizar hormonas, para radiografiar tuberías, para el control de procesos industriales y para el estudio de la contaminación ambiental.
Gran número de los objetos que utilizamos en nuestra vida cotidiana deben sus propiedades a la irradiación durante su fabricación. En 1964 la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) crearon la División Mixta FAO/OIEA de la Energía Atómica en la Agricultura y la Alimentación ubicada en la Sede del OIEA en Viena.
Esta División Mixta FAO/OIEA apoya y coordina proyectos de investigación en todo el mundo sobre el empleo de los isótopos y de las radiaciones en fitotecnia, fertilidad de suelos, riegos y cultivos, lucha contra los insectos y las plagas, producción y sanidad pecuarias, residuos químicos y contaminación, y conservación de alimentos.
La Sección de Agricultura del Laboratorio del OIEA en Seibersdorf, (cercanías de Viena), respalda estos trabajos, cuando es necesario, mediante labores de capacitación, investigaciones y servicios. La División Mixta FAO/OIEA tiene a su cargo varios programas internacionales con el fin de:
1. producir variedades de plantas alimenticias de elevado rendimiento y con alto contenido en proteínas;
2. producir variedades resistentes a las enfermedades y al clima (y a veces una variedad temprana para conseguir dos o más cosechas anuales);
3. localizar y utilizar con eficacia los recursos hídricos;
4. determinar la absorción de abonos y la función de los oligoelementos;
5. combatir o erradicar las plagas;
6. evitar las pérdidas de las cosechas durante el almacenamiento;
7. mejorar la productividad y sanidad de los animales domésticos. En todas estas esferas han contribuido notablemente los isótopos y las radiaciones. A continuación se subrayan algunos de estos programas, encaminados a reforzar los recursos nacionales en términos de capacitación y de expertos.