El pasado 7 de julio, la misión Transporter-17 de SpaceX puso en órbita con éxito el satélite BOHR (un CubeSat desarrollado por la empresa privada City Labs). Este lanzamiento marca un hito histórico al convertirse en la primera vez que una misión comercial y privada utiliza energía nuclear en el espacio, demostrando que esta tecnología ya no es exclusiva de las grandes agencias públicas (como la NASA).
El pasado 3 de junio, la startup Xcimer activó "Phoenix", el láser de uso privado más potente del mundo. Este avance no solo es un récord de ingeniería, sino que supone un cambio de paradigma: la fusión nuclear está pasando de ser un experimento de laboratorio estatal a convertirse en una carrera industrial hacia la energía limpia e infinita.
A 430 metros de profundidad, en un laberinto de túneles excavados en un lecho rocoso de 1.900 millones de años de antigüedad formado con migmatita-gneiss (conocido por su gran estabilidad y bajo riesgo de terremotos), se encuentra el primer almacén definitivo de residuos radiactivos del mundo.
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