El acceso al agua potable, el saneamiento y la higiene representan la necesidad humana más básica para el cuidado de la salud y el bienestar. Sin embargo, miles de millones de personas no tendrán acceso a estos servicios básicos en 2030, debido a la contaminación, el uso excesivo del agua, el cambio climático, el rápido crecimiento de la población, la urbanización y las crecientes necesidades en materia de agua de los sectores agrícola, industrial y energético.
Según el informe “Nuclear’s Contribution to Achieving the UN Sustainable Development Goals”, elaborado por Canadian Nuclear Association, FORATOM (actualmente Nucleareurope), Japan Atomic Industrial Forum (JAIF), Nuclear Energy Institute (NEI), Nuclear Industry Association (NIA) y la World Nuclear Association (WNA), la tecnología nuclear contribuye a la consecución de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y 169 metas establecidos en la “Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible” establecida por las Naciones Unidas en 2015.
Estos objetivos y metas son de carácter integrado e indivisible y conjugan de manera equilibrada las tres dimensiones del desarrollo sostenible: económica, social y ambiental.
Por lo tanto, en el tema que nos ocupa, el Objetivo Sostenible 6 (ODS 6) ha establecido los siguientes objetivos hasta 2030:
En este contexto, la energía nuclear ha surgido como una herramienta prometedora para abordar la crisis mundial del agua y avanzar hacia la consecución del ODS 6 a nivel mundial:
Desalación del agua. Este proceso implica el uso de la energía nuclear para generar calor que convierte el agua de mar en vapor, dejando atrás la sal y otras impurezas. Después, este vapor se condensa, produciendo agua potable apta para el consumo humano y agrícola. Esta tecnología ha demostrado ser crucial en regiones áridas y costeras donde el agua dulce es escasa pero el acceso al agua de mar es abundante. Asimismo, aporta agua limpia sin emisiones de gases de efecto invernadero que producen las unidades de desalación que utilizan combustibles fósiles.
Tratamiento de aguas residuales. Con la irradiación con haces de electrones se puede destruir determinados contaminantes presentes en las aguas residuales, lo que permite su reutilización segura o su retorno al medio ambiente sin representar un riesgo para la salud pública.
Rastreo de fuentes de polución de agua. El exceso de nitrato en lagos, mares y ríos puede aumentar el crecimiento de algas, con el riesgo de que florezcan algas tóxicas azul verdosas o cianobacterias. La tecnología nuclear puede encontrar su origen de forma económica, rápida y segura distinguiendo si procede de la agricultura, sistemas de aguas residuales o industria.
Monitoreo y gestión de recursos hídricos. Utilizan isótopos naturales presentes en el agua para determinar el origen del agua, su edad y su vulnerabilidad a la contaminación, así como la forma en que los recursos hídricos se mueven e interaccionan entre sí en la superficie y por debajo de ella. También se utilizan para comprender mejor los efectos del cambio climático, adaptarse a él y trazar mapas de los recursos hídricos disponibles, incluidos los acuíferos ocultos bajo la superficie. Esto permite una mejor gestión de las cuencas hidrográficas y una planificación más precisa para la sostenibilidad a largo plazo de los recursos hídricos.