Hoy en día, el lavavajillas se ha convertido en un electrodoméstico fundamental en la gran mayoría de los hogares. Al igual que ocurre con la lavadora, más del 85% de la energía que consume se destina a calentar el agua.
Afortunadamente, los modelos actuales han evolucionado de forma notable. Incorporan sensores de carga que adaptan el consumo de agua y energía, sistemas avanzados de secado por intercambio de calor (aprovechando el calor residual) y programas ECO optimizados que trabajan a temperaturas más bajas pero con ciclos más largos para garantizar una limpieza perfecta con el mínimo gasto.
Consejos prácticos para reducir el consumo del lavavajillas
Prioriza el programa ECO: Aunque los ciclos ECO duran más tiempo, son los que menos energía y agua consumen, ya que calientan el agua de forma gradual y optimizan las fases de lavado.
Llena el lavavajillas al máximo de su capacidad: Evita ponerlo medio vacío. Espera siempre a completar la carga recomendada por el fabricante; de lo contrario, estarás derrochando agua y electricidad para lavar menos platos.
Retira los restos de comida en seco: Utiliza una servilleta o cubiertos para retirar los restos sólidos de los platos. No enjuagues la vajilla bajo el grifo antes de meterla, y menos aún con agua caliente; los lavavajillas modernos y los detergentes actuales están diseñados para eliminar la suciedad sin necesidad de un prelavado previo.
Realiza un mantenimiento periódico: Limpia los filtros con regularidad y comprueba siempre los niveles de sal y abrillantador. Un lavavajillas con los filtros obstruidos o sin sal pierde eficacia y consume más recursos para lograr el mismo resultado.
Aprovecha el apagado automático: Los modelos modernos se desconectan de la red al finalizar el ciclo o incorporan sistemas de apertura automática de la puerta al terminar para facilitar el secado natural con el aire ambiente.
Elige una etiqueta energética eficiente: Si vas a renovar tu electrodoméstico, adquiere modelos con la máxima calificación posible dentro de la actual escala europea (de la A a la G), lo que garantiza un menor consumo a lo largo de su vida útil.