Cada vez más ciudadanos optan por instalar equipos de aire acondicionado. Sin embargo, no todas las viviendas cuentan de origen con una instalación centralizada. Los sistemas centralizados o de conductos suelen ser altamente eficientes para climatizar viviendas completas en zonas muy cálidas y evitan llenar las fachadas de los edificios de unidades exteriores. No obstante, los equipos de tipo split o multisplit actuales con tecnología inverter cuentan también con clasificaciones de máxima eficiencia energética (A+++).
En verano, basta con mantener una temperatura de confort de 25 °C. Además, no es recomendable que exista una diferencia superior a los 12 °C respecto a la temperatura exterior.
Calefacción
Casi el 50 % de la energía que se consume en un hogar medio se destina a la calefacción. Lógicamente, su uso depende del clima de la zona: hay regiones donde apenas se utiliza e incluso viviendas que no la requieren.
En invierno, una temperatura de 19 °C a 21 °C es más que suficiente para mantener un hogar confortable sin disparar el consumo.
Sistemas de calefacción
Calderas y radiadores de agua
Según la normativa europea sobre diseño ecológico (ErP) y el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE):
Calderas atmosféricas y estancas convencionales: Su comercialización e instalación están prohibidas (salvo excepciones muy específicas en evacuación).
Calderas de condensación: Es el único tipo de caldera de gas que se permite instalar actualmente. Aprovechan el calor latente del vapor de agua de la combustión, logrando rendimientos superiores al 100 % sobre el poder calorífico inferior. Su rango óptimo de trabajo se sitúa entre los 30 °C y 50 °C.
Sistemas de climatización eficiente y renovable
Aerotermia y bombas de calor (Sistemas Aire-Agua y Aire-Aire): Son actualmente la opción más eficiente y limpia. Una bomba de calor aire-agua extrae energía del aire exterior para alimentar radiadores de baja temperatura o suelo radiante. Equipadas con tecnología Inverter, ajustan el consumo en tiempo real y ofrecen altos rendimientos (COP/SCOP) incluso con temperaturas bajo cero.
Suelo radiante: Funciona mediante tuberías empotradas bajo el pavimento por las que circula agua a baja temperatura (entre 30 °C y 40 °C). Es la combinación perfecta para bombas de calor de aerotermia o calderas de condensación.
Sistemas eléctricos directos y acumuladores:
Radiadores, convectores e hilo radiante: Aunque son de fácil instalación, transforman directamente la electricidad en calor (Efecto Joule), por lo que su consumo eléctrico es elevado. Se recomiendan solo para un uso puntual o en zonas de clima muy suave.
Acumuladores nocturnos / solares: Aprovechan las horas con precios de electricidad más reducidos (o el excedente de paneles solares) para almacenar calor en bloques refractarios y liberarlo durante el día.
Consejos Prácticos para ahorrar en calefacción
Ajusta la calefacción por la noche: Reduce la temperatura a 15–17 °C o apágala si la casa cuenta con buen aislamiento. Por la mañana, no la enciendas hasta haber ventilado.
Usa termostatos inteligentes y programables: Permiten gestionar la temperatura por zonas y horarios, logrando ahorros de entre el 10 % y el 15 % en la factura.
Purga los radiadores: Realiza el purgado al inicio de la temporada de calefacción para eliminar el aire acumulado que impide la transmisión uniforme del calor.
No cubras los radiadores: Evita colocar muebles, ropa o cubrerradiadores sobre ellos para no entorpecer la circulación del aire.
Ventila de forma eficiente: Con 5 a 10 minutos por estancia es suficiente para renovar el aire sin enfriar las paredes y materiales de la vivienda.
Consejos prácticos para ahorrar en aire acondicionado
Apaga el equipo al salir de la estancia o programa el apagado automático si vas a dormir.
Considera el uso de ventiladores: En días moderados, un ventilador de techo consume hasta un 90 % menos energía que un aire acondicionado.
Mantén el termostato a 25 °C o más: Por cada grado que bajes la temperatura, el consumo energético se incrementa entre un 6 % y un 8 %.
Evita forzar el termostato al encenderlo: Fijar una temperatura de 18 °C al encender el aparato no enfriará la estancia más rápido, únicamente provocará un gasto innecesario de energía.