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Hoy en día es habitual contar con más de un televisor en el hogar. Aunque la tecnología LED y OLED ha mejorado drásticamente la eficiencia por pulgada, el aumento progresivo del tamaño de las pantallas y la resolución (4K y 8K), junto con las funciones Smart TV, mantienen a la televisión como uno de los dispositivos con mayor tiempo de uso diario.
Aunque la normativa europea exige que los televisores modernos consuman menos de 0,5 W en modo de espera (standby), dejar conectados decodificadores, barras de sonido y consolas de videojuegos asociados genera un consumo fantasma constante. Apagar completamente el equipo o desconectarlo de la red cuando no se utiliza evita un gasto innecesario a lo largo del año.

El ordenador se ha convertido en una herramienta imprescindible tanto para el teletrabajo como para el ocio. Dentro del equipo, la pantalla es uno de los componentes que más energía consume, junto con las tarjetas gráficas de alta potencia en ordenadores de sobremesa.
Los sistemas operativos actuales cuentan con opciones avanzadas de gestión de energía. Configurar la suspensión automática de la pantalla tras unos minutos de inactividad reduce el consumo a niveles mínimos sin necesidad de apagar el equipo.