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Según la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), la agricultura representa el 70% del uso de los recursos de agua dulce y se estima que, en 2050, las necesidades de agua para uso agrícola aumentarán en un 50%.
La aplicación de técnicas isotópicas y nucleares permite conocer el estado y el movimiento del agua en los suelos y, por lo tanto, poder elaborar estrategias de gestión sostenible en la agricultura, utilizando alternativas de riego más baratas y eficaces, como el riego por goteo, que consiste en la irrigación a través de una red de tuberías o tubos estrechos que llevan el agua directamente a la raíz de las plantas.

Para aumentar la productividad de los cultivos, cada vez se aplica más la técnica de la “fertirrigación”, que utiliza un fertilizante marcado con nitrógeno 15, que determina la eficiencia del fertilizante y la captación de agua por las plantas y optimiza las cantidades necesarias, ahorrando hasta un 50% del fertilizante que se utilizaba, con los mismos resultados, lo que ayuda a proteger a las personas y el medio ambiente contra la contaminación, ya que se reducen las posibilidades de que los residuos de los fertilizantes se filtren a las aguas subterráneas o contaminen arroyos o ríos.
Los isótopos de nitrógeno 15 tienen un peso molecular distinto al resto de la mezcla del fertilizante, lo que permite seguirlos cuando penetran en el suelo y la planta, y poder determinar la cantidad de fertilizante que se debe utilizar y el mejor método para aplicarlo.
Algunos ejemplos: