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La NASA ha marcado un hito en la carrera espacial con este avance tecnológico, el primero de su tipo desde la década de los 60, que promete duplicar la eficiencia de los cohetes actuales y abrir las puertas a misiones interestelares.

El Centro Marshall de Vuelos Espaciales de la NASA en Huntsville (Alabama), ha completado, en el marco de su programa DRACO, una serie de pruebas críticas sobre un prototipo de reactor nuclear diseñado para propulsar naves más allá de Júpiter y, en el futuro, fuera de nuestro sistema solar.
Durante 2025, se realizaron más de 100 pruebas en una unidad de desarrollo de ingeniería del tamaño de un barril. de unos 378 litros. que simula cómo fluiría el propulsor de hidrógeno líquido a través de un reactor nuclear real propulsando una nave espacial.
Estas pruebas, realizadas en colaboración con la empresa BWX Technologies, se han centrado en lo que se denomina "de flujo frío", es decir, a diferencia de una reacción nuclear completa, este procedimiento utiliza un modelo a escala real para simular cómo se comporta el propulsor de hidrógeno al atravesar el núcleo del reactor, sin utilizar materiales radiactivos. La finalidad del mismo es verificar que el diseño puede resistir las vibraciones destructivas y las ondas de presión extremas que se producen durante el funcionamiento real, validando así los modelos matemáticos que guiarán a las futuras misiones de la agencia estadounidense.
Desde los años 60 del pasado siglo, no se habían conseguido datos tan precisos sobre un diseño de reactor espacial con capacidad de vuelo que no solo aseguran la viabilidad del proyecto, sino que consolidan la base tecnológica necesaria para que la propulsión térmica nuclear se convierta en el estándar de los viajes de larga distancia en el espacio.
La relevancia de este hecho radica en su capacidad para superar las limitaciones de la propulsión química convencional. Mientras que los motores actuales dependen de reacciones de combustión que agotan rápidamente el combustible, este nuevo sistema utiliza la fisión nuclear para calentar el hidrógeno, permitiendo alcanzar una eficiencia que dobla la de los mejores cohetes actuales, reduciendo drásticamente los tiempos de viaje a destinos como, por ejemplo, Marte, lo que significaría menos exposición a la radiación cósmica para los astronautas, requisitos de soporte vital reducidos y tripulaciones con menos fatiga al llegar a su destino. Para misiones robóticas al sistema solar exterior, la propulsión nuclear podría permitir categorías de ciencia completamente nuevas que simplemente no son viables con la tecnología actual.
La colaboración con socios industriales como General Atomics también ha tenido gran importancia ya que es esencial verificar que el combustible nuclear específico pueda soportar las condiciones extremas de funcionamiento previstas.
Noticia original: NASA Testing Advances Space Nuclear Propulsion Capabilities