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Los residuos radiactivos son aquellas sustancias que tras su utilización o explotación en actividades mineras o aplicaciones —como usos médicos, generación de electricidad, aplicaciones industriales o en laboratorios— todavía producen radiaciones ionizantes. En muchos casos, la palabra “residuos” es incorrecta pues todavía contienen un porcentaje muy alto de energía que se podría utilizar si se reciclaran.
La procedencia de estos materiales nucleares y radiactivos puede ser muy diversa: detectores de humo; radioisótopos que se usan con fines de diagnóstico médico o en ciertas aplicaciones industriales o en investigación; fuentes radiactivas de gran actividad utilizadas fundamentalmente en la terapia contra el cáncer; el combustible irradiado extraído de las centrales nucleares, etc. En cualquier caso, el transporte es necesario desde los suministradores a las instalaciones usuarias y, posteriormente, de los residuos radiactivos generados por éstas hasta los centros de tratamiento.
Sin contar las instalaciones de rayos X, en España existen unas 1.300 instalaciones radiactivas autorizadas, que cada año generan aproximadamente 30 m3 de residuos radiactivos y unas 300 fuentes radiactivas.

El envío de materiales nucleares y radiactivos supone, a nivel mundial, alrededor del 2% de los traslados internacionales de mercancías peligrosas.
El transporte de residuos radiactivos en rutas nacionales e internacionales, algo esencial para la gestión de materiales nucleares, se rige por estrictos protocolos de seguridad. La experiencia global demuestra la eficacia de estos protocolos, con cerca de 40 millones de kilómetros recorridos sin incidentes.
En este sentido, lo que se considera transporte está dividido en 3 etapas:
Los transportes de sustancias radiactivas pueden realizarse por carretera, ferrocarril, mar, vía aérea y vías fluviales navegables. Por lo general, se elige el medio de transporte según el tipo de material nuclear o radiactivo. A continuación, se exponen algunos ejemplos:
Asimismo, el transporte y la logística son vitales para asegurar la transición entre las distintas etapas del ciclo de combustible nuclear: minería, conversión, enriquecimiento, fabricación del combustible, gestión y reciclado del combustible y gestión temporal y definitiva de los residuos.
La seguridad en el transporte está garantizada por un estricto régimen regulatorio y de control, que es revisado y actualizado continuamente y se ha desarrollado para el uso beneficioso de los materiales nucleares y radiactivos con un nivel apropiado de protección y seguridad para las personas, el entorno y el medio ambiente.
El concepto básico es que la seguridad depende principalmente del embalaje, que debe proporcionar una barrera para proteger a los trabajadores, al público y al medio ambiente contra los efectos de la radiación.
La seguridad durante el transporte se garantiza, entre otros aspectos, con contenedores blindados, sistemas de seguridad y conductores especializados. Para transportes con origen en las centrales nucleares se utilizan vehículos articulados de 40 toneladas de peso máximo, dotados de elementos de seguridad específicos y geolocalizados durante todo su recorrido.
Cuando el origen son instalaciones radiactivas, se utilizan vehículos de menor tamaño que permiten la accesibilidad a los lugares de carga.
La seguridad del transporte se basa en el concepto de “bulto”, que combina el material radiactivo y su embalaje. Se realizan pruebas rigurosas:
Adicionalmente, estos contenedores superan ensayos simulando situaciones extremas, como el impacto de una locomotora a velocidades superiores a 130 km/h.
Se realizan pruebas rigurosas para el transporte, incluyendo ensayos simulando situaciones extremas
Los vehículos utilizados están diseñados especialmente con sistemas de cierre automático y blindajes adicionales. Un centro de control supervisa cada envío, realiza el seguimiento de las rutas establecidas e identifica situaciones imprevistas.
En este vídeo del Organismo Internacional de Energía Atómica se describen algunos de los ensayos de bultos de material radiactivo
Ya en el comienzo del empleo de los materiales radiactivos, el OIEA emprendió la tarea de elaborar normas de seguridad para el transporte de dichos materiales. La primera edición del Reglamento para el Transporte sin Riesgo de Materiales Radiactivos del OIEA se publicó en 1961. Desde entonces se han realizado varias actualizaciones de este reglamento que sirve de base a las reglamentaciones nacionales e internacionales.
A pesar de llamarse Reglamento, se trata realmente de estándares regulatorios recomendados para las actividades de transporte internacional. Cada Estado u organización internacional/nacional decide sobre su aplicación. Por lo que el OIEA facilita la correcta aplicación de estas normativas mediante programas de formación y servicios de consultoría para los Estados Miembros.
En el caso de un incidente o una emergencia, se definen planes de acción para cubrir todas las contingencias: desde la alerta inicial al análisis de la situación, llevando a cabo acciones sobre el terreno.
Todos los protocolos y normativas de transporte de residuos radiactivos que se aplican en España son bastante similares a los del resto del mundo y se basan en las recomendaciones del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
En España y Europa, el transporte de residuos radiactivos sigue el Acuerdo Europeo para el Transporte de Mercancías Peligrosas por Carretera (ADR).
La Empresa Nacional de Residuos Radiactivos española (Enresa), con más de 40 años de experiencia, es responsable de recoger, inspeccionar y transportar los residuos de muy baja, baja y media actividad.
No es el caso de España, porque de momento se almacenan en las instalaciones específicas de las propias centrales, pero los residuos de alta actividad, si se tienen que transportar, dicho transporte se realiza por ferrocarril o carretera cumpliendo el Reglamento de Transportes del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y las directivas de la Comisión Europea. Los residuos de baja y media actividad también se pueden transportar por vía aérea, marítima y fluvial.
Tanto los residuos de muy baja, baja y media actividad como los de alta actividad se transportan con las mismas normas y criterios.
No te pierdas este vídeo sobre los ensayos que realizan a los contenedores que se utilizan para realizar los transportes por carretera de los residuos radiactivos.