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9 de noviembre de 1914, Viena (Austria) - 19 de enero de 2000, Casselberry (Florida, Estados Unidos)
Nacida bajo el nombre de Hedwig Eva Maria Kiesler, Hedy Lamarr pasó a la historia mundial no solo por ser una de las actrices más icónicas del cine clásico de Hollywood en los años treinta y cuarenta, sino por ocultar tras las cámaras a una inventora visionaria.
Aunque el público la admiraba por películas como Argél o Sansón y Dalila, Lamarr dedicaba sus ratos libres a pensar, diseñar y resolver problemas tecnológicos. En una época marcada por los prejuicios de género, demostró que el talento artístico y la pasión por la ciencia podían ir perfectamente de la mano.
Estallada la Segunda Guerra Mundial, Lamarr quiso aportar su granito de arena a la defensa de los Aliados. Junto al compositor y pianista George Antheil, ideó y patentó en 1942 un revolucionario sistema de comunicación secreta basado en el salto de frecuencia (espectro ensanchado).
¿Su objetivo original? Evitar que las señales de radio que guiaban los torpedos militares fueran interceptadas o bloqueadas por el enemigo. Aunque en su momento la Armada de los Estados Unidos no adoptó el sistema de inmediato, aquella genialidad matemática se convirtió décadas más tarde en la base tecnológica imprescindible para las comunicaciones inalámbricas modernas, sentando las precuelas técnicas de tecnologías de uso cotidiano como el Wi-Fi, el GPS y el Bluetooth.
Durante muchos años, su faceta como inventora permaneció eclipsada por su carrera cinematográfica. Sin embargo, hoy en día se la recuerda como un referente indiscutible de la ingeniería de telecomunicaciones, inspirando a las nuevas generaciones a romper estereotipos y demostrando que la curiosidad científica es clave para transformar el mundo.