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El radón es un elemento químico perteneciente al grupo 18 de los gases nobles. En su forma gaseosa es incoloro, inodoro e insípido y en forma sólida su color es rojizo. En la tabla periódica tiene el número 86 y símbolo Rn. Su masa media es de 222, lo que implica que por término medio tiene 222-86 = 136 neutrones.
El origen del radón puede provenir de varias fuentes, entre las que están:
Es la causa más común de niveles elevados de radón y proviene de la descomposición natural del uranio, torio y radio en el suelo por lo que está presente en todo el mundo en concentraciones que van variando.
Este gas penetra en los edificios a través de grietas, tuberías, conductos o poros en el suelo y tiene tendencia a concentrarse en los interiores de los edificios como viviendas, escuelas y lugares de trabajo, especialmente en sótanos, bodegas o en las partes más en contacto con el suelo. Éste se adheriere a las partículas de polvo que hay en el aire y, por ello, es un potencial riesgo para la salud. Además, como el gas se disuelve en agua, las viviendas que reciben el suministro de un pozo pueden tener un factor de riesgo adicional.
Algunos materiales, como el granito, la pizarra o los yesos fosfatados, son más permeables y permiten que se emitan mayores cantidades de radón desde el suelo. En el extremo contrario, los suelos impermeables, como los arcillosos, dificultan que el elemento químico alcance la superficie.
Aunque la concentración procedente de los materiales de construcción como el granito, el ladrillo o el mármol son muy bajos, también contribuyen a la hora de contabilizar los niveles de radón.
No obstante, hay ejemplos como el hormigón ligero azul o también llamado "hormigón azul" que se utilizó ampliamente en las viviendas suecas entre 1950 y 1975 (que ya no se utiliza actualmente) que contiene radio y emite radón al aire en el interior. Se calcula que en Suecia se construyeron uans 400.000 viviendas con este material lo que supone un factor a tener muy en cuenta en la contabilización de la concentración de radón en estos edificios.
Es la fuente de radón menos conocida, pero no por ello la menos importante.
Los pozos perforados en zonas ricas en uranio son especialmente propensos a contener altos niveles de radón. Cuando este agua se utiliza en interiores como por ejemplo, para ducharse o cocinar, el radón se libera en el aire.
El radón en el agua no suele ser un problema en los suministros de agua públicos, no obstante, sí es un problema cuando la fuente de agua es un pozo subterráneo.