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Sudáfrica, donde habita la mayor población de rinocerontes del mundo, sigue atrayendo a delincuentes dedicados a su caza furtiva para el comercio ilegal de sus cuernos, provocando la pérdida de más de 10.000 ejemplares en la última década.
En un esfuerzo por proteger a esta especie amenazada, la Universidad Sudafricana de Witwatersrand inició, en 2021, el proyecto "Rinoisótopos", respaldado por el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), que combina la inserción segura de isótopos radiactivos en cuernos de rinocerontes, con el objetivo de disuadir de llevar a cabo esta práctica ilegal y detectarla.
Para ello, se marcan los cuernos de los rinocerontes con material radiactivo, gracias a lo cual se pueden detectar mediante los 10.000 pórticos detectores de radiación que ya están instalados en fronteras, puertos y aeropuertos de todo el mundo.
Después de haber realizado durante dos años la modelización digital del proyecto, ensayos de seguridad y simulaciones de detección, el año pasado se dio un paso más y se insertaron radioisótopos en 20 rinocerontes. La Universidad de Gante (Bélgica) es la responsable del seguimiento sanitario y los exámenes citológicos de 15 animales tratados, así como de la comparación con 5 animales no tratados. Un año después, los resultados de los ensayos han demostrado que el método no es invasivo y que no supone riesgos para la salud del rinoceronte.
El éxito del proyecto no solo radica en el uso de la radiación para proteger, sino que también abre la puerta a futuras aplicaciones en otras especies amenazadas, como los elefantes o los pangolines.
Por su parte, el OIEA presta apoyo técnico y financiero dentro de su proyecto de investigación "Facilitación del comercio tecnológico y físicamente seguro mediante tecnología de detección nuclear, en particular la detección de material radiactivo y nuclear y otros tipos de contrabando".
Si quieres ver vídeos o fotografías de este proyecto, haz clic aquí.
Fuente noticia: Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA)