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¿Qué relación existe entre el control del plasma a 150 millones de grados Celsius y una fábrica de patatas fritas congeladas? La respuesta está en la transferencia de tecnología y las matemáticas aplicadas.
Investigadores de la Universidad de Gante (Bélgica) han desarrollado un método basado en inferencia bayesiana (método estadístico que permite actualizar la probabilidad de que una hipótesis sea cierta, a medida que se obtiene nueva evidencia o información) para detectar anomalías en los campos magnéticos que estabilizan el plasma dentro de los reactores de fusión nuclear. Su gran virtud es que puede identificar fallos en sistemas complejos incluso cuando se dispone de datos incompletos.
Al conocer este avance, las empresas tecnológicas PropheSea e Ikologik aplicaron el mismo algoritmo matemático en la fábrica de la empresa alimentaria Ecofrost. Utilizando un número reducido de sensores, el sistema detectó con éxito fugas de agua y consumos anómalos de electricidad en la línea de producción, logrando un ahorro energético y de recursos significativo.
Este caso demuestra cómo la investigación en ciencia de vanguardia y física de alta energía genera herramientas de análisis de datos capaces de resolver problemas reales y de sostenibilidad en procesos industriales de la vida cotidiana.