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¿Alguna vez te has preguntado cómo los médicos saben qué ocurre dentro de nuestro cuerpo sin necesidad de abrirlo? ¿O cómo descubren los científicos cómo absorben los nutrientes las plantas? La respuesta a estas preguntas tiene un nombre: George de Hevesy, y una fecha clave: el 3 de junio de 1923.
A principios del siglo XX, la ciencia tenía una barrera invisible. Los biólogos querían saber cómo se movían los átomos y las sustancias químicas dentro de un organismo vivo (ya fuera una planta, un animal o un ser humano), pero no existía forma de hacerlo sin destruir el organismo en el proceso.
George de Hevesy, un químico húngaro con una curiosidad insaciable, tuvo una idea revolucionaria: ¿y si utilizamos isótopos radiactivos como "etiquetas"?
Si marcamos una sustancia química con un isótopo radiactivo, podemos seguir su rastro a través de un organismo utilizando un contador de radiación, como si lleváramos un GPS atómico.
El 3 de junio de 1923, Hevesy publicó los resultados de un experimento sencillo pero magistral. Utilizó una cantidad minúscula de plomo radiactivo para estudiar cómo las plantas de habas absorbían los nutrientes del suelo.
Hevesy demostró que era posible seguir el recorrido de ese plomo desde las raíces hasta las hojas. Había nacido el método de los trazadores radiactivos. Fue la primera vez que la humanidad lograba observar un proceso metabólico en tiempo real y en un organismo vivo.
Aunque comenzó en botánica, el impacto de este descubrimiento fue masivo:
George de Hevesy recibió el Premio Nobel de Química en 1943. Lo más curioso de su historia es que, durante la Segunda Guerra Mundial, tuvo que esconder la medalla de oro del Nobel de sus compañeros (Max von Laue y James Franck) disolviéndola en agua regia (un ácido corrosivo) en su laboratorio de Copenhague. Tras la guerra, recuperó el oro de la solución y la Nobel Foundation volvió a acuñar sus medallas.
George de Hevesy nos enseñó que la radiación, lejos de ser algo que solo debemos temer, es una de las herramientas más potentes para el conocimiento humano. Su "GPS atómico" sigue guiando a los médicos actuales y ayudando a los científicos a entender los secretos de la vida.
Si quieres saber más sobre este científico, haz clic en el siguiente enlace: George de Hevesy