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Para conseguir cumplir el objetivo fundamental de la protección radiológica se establecen tres principios básicos:
Cualquier exposición a las radiaciones ionizantes debe estar justificada, de modo que los beneficios aportados por las radiaciones sean mayores que los riesgos de exponerse a ellas.
Basado en el criterio ALARA (As Low As Reasonably Achievable), es decir, la exposición a la radiación debe mantenerse en niveles tan bajos como sea razonablemente posible.
La realización de actividades debe tener unos límites por debajo de aquellos que están establecidos como perjudiciales para las personas y pueden afectar a su salud.
