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1.2. Fisión nuclear 1.3. Descripción general y funcionamiento 1.4. Constituyentes fundamentales 1.5. Reactores de agua ligera a presión 1.6. Reactores de agua ligera en ebullición 1.7. Centrales nucleares españolas 2.2. Decaimiento radiactivo 2.3. Actividad 2.4. Tipos de radiaciones 2.5. Radiactividad de las centrales nucleares
3.2. Dosis equivalente H 4.2. Contaminación radiactiva 4.3. Cuantificación del riesgo en términos de dosis
6.2. Legislación básica y límites de dosis 6.3. Técnicas básicas de protección radiológica 8.2. Clave de respuestas |
2.1. Definición y generalidades
La radiactividad es un fenómeno esencialmente nuclear, espontáneo es decir sin intervención exterior, e individualmente imprevisible es decir es un fenómeno estadístico. La transformación del núcleo para alcanzar un estado estable puede seguir caminos diferentes, dando lugar a diferentes tipos de radiaciones. La radiactividad puede ser natural o artificial. La natural proviene de isótopos radiactivos existentes en la naturaleza. La artificial procede de los numerosos elementos radiactivos generados bombardeando elementos estable con partículas energéticas producidas en un reactor nuclear, en un acelerador de partículas o emitidas por fuentes radiactivas; tales elementos radiactivos aparecen en grandes cantidades, por ejemplo, como productos de fisión en los reactores nucleares. Ambos tipos de radiactividad son de la misma naturaleza, esto es, siguen las mismas leyes físicas. La cantidad de una muestra de sustancia radiactiva que no se ha desintegrado disminuye exponencialmente con el tiempo, es decir matemáticamente n = n0 e-lt donde n0 y n son el número de núcleos en los instantes t = 0 y t respectivamente; l es la denominada constante de desintegración radiactiva.
Período de semidesintegración, T1/2, es el intervalo de tiempo en el que se desintegra la mitad del número de átomos presentes al principio. Se puede demostrar que: T1/2 = 0,693/l Su valor es característico de cada isótopo radiactivo y va desde fracciones muy pequeñas de segundos a millones de años. La tabla siguiente muestra algunos ejemplos.
Como no existe forma práctica de medir el número de átomos en una muestra radiactiva, se define una nueva magnitud llamada actividad. La actividad, A, viene a ser el número de transiciones nucleares espontáneas en la unidad de tiempo. Se puede demostrar que también la actividad decae exponencialmente igual que el número de núcleos. Su unidad en el Sistema Internacional (SI) es el bequerelio, Bq. Como esta unidad es una cantidad muy pequeña de actividad, se utilizan sus múltiplos: kilo (k), mega (M), tera (T) y peta (P). 1 kBq = 1.000 Bq = 103 Bq La unidad antigua, aún muy usada, es el curio, Ci, siendo 1 Ci = 3,7·1010 Bq = 37 GBq. Tradicionalmente, se estudian tres tipos de radiación: a , b , y g. Además, se pueden considerar neutrones y las otras partículas subatómicas con energía suficiente.
En la figura siguiente se muestra el poder de penetración de las radiaciones a , b y g.
2.5. Radiactividad de las centrales nucleares Tipos de isótopos radiactivos de una central nuclear En un reactor nuclear de fisión se presentan diversos radionucleidos, que se pueden agrupar de la siguiente manera:
Emisiones radiactivas de una central nuclear Una central nuclear en operación normal emite al ambiente cierta cantidad de sustancias radiactivas en forma de aerosoles, líquidos y gases. Estas sustancias provienen de la contaminación del circuito de refrigeración debida en su mayor parte a los productos de activación. El paso de las sustancias radiactivas desde el circuito de refrigeración al exterior se produce a causa de la necesidad de purificar o renovar el refrigerante. La naturaleza y cantidad de estas emisiones varía con el tipo de reactor considerado, siendo controladas y autorizadas por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). En caso de accidente con degradación del núcleo, la radiactividad de las emisiones controladas o incontroladas se debería principalmente a los productos de fisión, que podrían escapar de la central por las vías que se muestran en la figura.
Los productos de fisión que más contribuyen a la actividad de la nube radiactiva son los gases nobles y los radioiodos debido a su volatilidad. También son importantes otros radionucleidos, como el Cs-137, Cs-134, Sr-90, Ru-106, etc. sobre todo en los escenarios de exposición a sus depósitos del suelo. |
La dosis absorbida es la energía media impartida por cualquier tipo de radiación ionizante en la unidad de masa. Es una magnitud válida para todo tipo de radiaciones ionizantes y para cualquier tipo de material. Su unidad en el SI es el es el J/kg (joule/kilogramo), que recibe el nombre especial de gray, Gy. Como esta unidad es una cantidad muy grande de dosis absorbida, se suelen utilizar sus submúltiplos: mili (m), micro (m) y nano (n). 1 mGy = 0,001 Gy = 10-3 Gy La tasa de dosis absorbida,
Se suele medir en mGy/hora y en m Gy/hora. El daño biológico producido depende de la naturaleza y la energía de la radiación incidente y de las características del tejido incidido por la radiación. La radiobiología ha demostrado que, a igualdad de la energía por depositada por la radiación primaria en el elemento de volumen o masa de un tejido, el daño biológico producido depende de la distribución microscópica de la energía absorbida. Para tener presente esto, se define la dosis equivalente, HT, en un órgano o tejido T, mediante la siguiente expresión:
siendo DT,R la dosis absorbida media en el órgano o tejido T debida a la radiación R, y wR es el factor de ponderación de la radiación. Como los wR son adimensionales, la HT y la DT,R tienen las mismas unidades. En el SI es el J/kg, si bien para la HT se adopta el nombre de sievert, Sv, así que 1 Sv = 1 J/kg. Como esta unidad es una cantidad muy grande de dosis equivalente, se utilizan sus submúltiplos, como en el caso de la dosis absorbida. Los wR dependen del tipo de radiación y de su energía según la tabla siguiente.
La tasa de dosis equivalente,
Se suele medir en mSv/hora y en m Sv/hora. Dosis efectiva Teniendo en cuenta que el campo de radiación puede no ser uniforme sobre el cuerpo y que sus distintas partes tienen distinta susceptibilidad a la radiación, se define una nueva magnitud denominada dosis efectiva, E. Esta magnitud es la suma de las dosis equivalentes HT a los diferentes órganos T ponderadas por los correspondientes factores de ponderación tisular, wT, que representan la proporción de riesgo que se debe al órgano T frente al riesgo total cuando el cuerpo se irradia uniformemente.
Las unidades para E son las mismas que para H; o sea, el Sv. Los valores adoptados para wT se indican a continuación.
La magnitud definidas anteriormente no se pueden evaluar experimentalmente. Por tanto, las ecuaciones anteriores no pueden emplearse con propósitos de medida. Para fines operacionales, es decir de vigilancia individual en la protección radiológica, se introducen unas magnitudes relacionadas con las anteriores. Entre ellas cabe destacar el equivalente de dosis personal Hp(d), o dosis equivalente a una profundidad adecuada d (en mm) por debajo de un punto dado del cuerpo. Para radiaciones fuertemente penetrantes se toma d = 10 mm. |
Irradiación externa es la exposición total o localizada a las radiaciones ionizantes procedentes de una fuente externa. El individuo sólo resulta irradiado mientras permanece en el campo de radiación de la fuente. El campo de radiación se caracterizará por la tasa de dosis. La dosis H recibida por una persona que permanece un tiempo t en una zona con tasa de dosis H = Las relaciones de la tasa de dosis producida por una fuente radiactiva con la distancia a la misma y con su actividad pueden resultar ser muy complejas a no ser que se incluyan diversas hipótesis sobre la naturaleza y circunstancias de la exposición. Contaminación es la presencia indeseada de sustancias radiactivas en la superficie o en el interior del cuerpo. En este caso, el individuo se convierte en portador de la propia fuente radiactiva y, por tanto, resulta irradiado de forma continua mientras siga portando la contaminación. Según la localización de la sustancias radiactivas, se puede distinguir entre:
Las vías de entrada de la contaminación interna son la inhalación, la ingestión y la penetración a través de la piel más o menos deteriorada.
Cuando un radionucleido se incorpora al organismo, provoca un riesgo de irradiación a los diferentes órganos. Este riesgo dependerá del radionucleido, de la vía de entrada al organismo, de las formas física y química del compuesto y de la propia reacción fisiológica del individuo contaminado. A la incorporación o penetración del radionucleido en el organismo, le sigue una absorción más o menos rápida en la sangre a través de la cual se distribuye en el organismo. El metabolismo del radionucleido incorporado depende no de sus propiedades radiactivas, sino de las químicas. Existen radionucleidos que, por participar en los procesos bioquímicos de casi todas las células, se distribuyen uniformemente por todo el cuerpo; por ejemplo el H-3, el C-14, el Na-22, el K-40 y el Cs-137. Existen, sin embargo, isótopos que manifiestan una gran afinidad por la deposición en ciertos órganos; por ejemplo el Sr-90, el Ca-45, el Ba-140, el Ra-226 y otros alcalinotérreos en los huesos y los iodos en la glándula tiroides. El radionucleido incorporado experimentará un proceso de desaparición más o menos lenta del organismo. A ello contribuirán de forma variable la desintegración radiactiva según la ley física de decaimiento exponencial, y la eliminación biológica. La determinación de la actividad incorporada puede hacerse con métodos basados en la vigilancia individual: medidas directas mediante contadores de radiactividad corporal, y medidas indirectas analizando excretas. También se pueden usar métodos basados en la vigilancia de área, midiendo la concentración de actividad en la vía de acceso. A partir de la actividad incorporada y conociendo los coeficientes que relacionan la unidad de incorporación (Bq) y la unidad de dosis (Sv), se puede realizar el cálculo de las dosis equivalentes comprometidas H(t ) a los diferentes órganos y tejidos, y finalmente el cálculo de la dosis efectiva comprometida E(t ). Cuando no se especifica el valor de t , se sobreentiende un período de 50 años para los adultos y de 70 años para los niños. La unidad para estas dosis es también el Sv. 4.3. Cuantificación del riesgo en términos de dosis En definitiva, la dosis individual total será la suma de las dosis por irradiación externa y por contaminación. De esta forma y con fines prácticos, la dosis efectiva, E, puede estimarse en la mayoría de las situaciones a partir de las cantidades operacionales mediante la siguiente fórmula:
donde Los términos |
Las radiaciones ionizantes son capaces dañar o matar as células con el consiguiente daño a los tejidos, órganos o sistemas que forman. Se distinguen dos tipos de efectos:
Para los efectos estocásticos, el riesgo de exposición a las radiaciones ionizantes se evalúa cuantitativamente mediante el llamado factor de riesgo, m, que es el incremento en la probabilidad de que se produzca el efecto por la unidad de dosis. m = aumento probabilidad / dosis Como la realización de estudios epidemiológicos a dosis bajas resulta impracticable e imprecisa, los efectos conocidos para dosis más altas se extrapolan aplicando relaciones por lo general lineales. La última información radiobiológica incluida en las nuevas recomendaciones la Comisión Internacional de Protección Radiológica (ICRP) de 2007 recoge factores de riesgo algo inferiores, pero del mismo orden de magnitud, que los estimados en las recomendaciones de la ICRP-60 (1990), quedando como se muestra en la tabla siguiente. Coeficientes de riesgo nominales ajustados al detrimento para cáncer y efectos hereditarios (10-2 Sv)
Así, a efectos de protección radiológica sería apropiado seguir con un factor global de riesgo de 0,05 Sv-1, en el cual están basadas las actuales normativas internacionales. |
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La protección radiológica es una disciplina científica cuyo objetivo es la protección de los individuos y sus descendientes contra los riesgos derivados de la utilización de las radiaciones ionizantes. Se concreta en normas legales, métodos técnicos y medidas dirigidas a prevenir los efectos biológicos deterministas y limitar la probabilidad de los efectos biológicos estocásticos hasta valores considerados aceptables. Actualmente hay legislaciones y normas estrictas de protección radiológica con una elevada homogeneidad en la mayoría de los países por basarse en las recomendaciones de la ICRP y el Organismo Internacional de la Energía Atómica (IAEA). Primeramente, se distinguen dos tipos de actividades que suponen la exposición de los individuos a las radiaciones ionizantes: prácticas o actividades humanas que aumentan la exposición global a la radiación; e intervenciones o actividades que pueden reducir la exposición global al incidir sobre sus causas. La exposición humana puede ser de tres tipos: ocupacional, es decir, la recibida en el lugar de trabajo y principalmente como consecuencia de éste; médica, principalmente la exposición de las personas en el marco de procesos diagnósticos o de tratamiento; y del público, que abarca todas las demás exposiciones. La distinción entre las dos actividades y los distintos tipos de exposiciones dan lugar a distintas posibilidades y procedimientos de control. Los principios básicos de la protección radiológica para las prácticas son:
Para el caso de la intervención no son aplicables los límites de dosis. Los principios de justificación y optimización pueden dar lugar a niveles de intervención, que orienten sobre la idoneidad de la intervención. Según la Ley 15/1980 de creación del Consejo de Seguridad Nuclear, éste es el único órgano español competente en seguridad nuclear y protección radiológica. 6.2. Legislación básica y límites de dosis La protección radiológica de las prácticas está detalladamente regulada en el Real Decreto 783/2001 por el que se aprueba el Reglamento sobre protección sanitaria contra radiaciones ionizantes, que traspone la Directiva 96/29/EURATOM relativa a la protección sanitaria de la población y los trabajadores contra los peligros que resultan de las radiaciones ionizantes, basada en la publicación n.º 60 de la ICRP (1990). El citado Reglamento distingue, entre trabajadores expuestos, persona en formación o estudiante y miembros del público. Los límites de dosis establecidos en el Reglamento serán los siguientes.
Estos límites se aplican a la suma de la dosis recibidas por exposición ocupacional externa durante el período especificado y de la dosis comprometida en 50 años (hasta 70 años para los niños) por incorporaciones durante ese mismo período. En su cómputo no se incluirá la dosis debida al fondo natural y a exámenes y tratamientos médicos. Además de los límites indicados, la dosis efectiva para los trabajadores no debe superar los 50 mSv/año oficial. Para el público y en circunstancias especiales, el CSN podría autorizar un valor de dosis efectiva más elevado en un único año oficial, siempre que el promedio durante cinco años oficiales consecutivos no sobrepase 1 mSv/año oficial. La limitación de la dosis efectiva asegura una protección suficiente de todos los órganos y tejidos del cuerpo contra los efectos deterministas excepto el cristalino, que contribuye de forma insignificante a la dosis efectiva, y la piel, que puede estar sometida a exposiciones localizadas. Se requiere, por tanto, límites adicionales para las exposiciones localizadas del cristalino y de la piel, con el fin de evitar los efectos deterministas en estos órganos. Los límites de dosis equivalentes para la piel se promedian sobre cualquier área de 1 cm2, independientemente de la zona expuesta. También se limitan las dosis a las extremidades para considerar las exposiciones localizadas a las mismas, lo cual sólo parece aplicable a los trabajadores expuestos. Los límites de dosis para mujeres no embarazadas son los mismos que para los hombres. Para la mujer embarazada y tan pronto como ésta comunique su estado al titular de la práctica, la protección del feto deberá ser comparable a la de los miembros del público. Por ello, las condiciones de trabajo de la mujer embarazada serán tales que la dosis equivalente al feto sea tan baja como sea razonablemente posible, de forma que sea improbable la superación de 1 mSv durante el resto del embarazo. 6.3. Técnicas básicas de protección radiológica Las técnicas básicas de protección contra la irradiación externa son:
Las medidas de protección contra la contaminación se pueden resumir así.
La aplicación de estas técnicas básicas de protección radiológica se encuentra altamente desarrollada en el ámbito de la exposición ocupacional en las instalaciones nucleares y radiactivas. La protección de la población ante una emergencia nuclear es en general una situación más compleja ante la que también se requiere una planificación y preparación que permita una actuación efectiva. El desarrollo de estos aspectos corresponde a las siguientes unidades didácticas. |
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Señale cual de las 3 opciones es la respuesta correcta. 8.1.1. ¿Qué tres barreras físicas generales se oponen al escape incontrolado de productos radiactivos a la biosfera desde el combustible nuclear de una central nuclear en caso de emergencia?
8.1.2. ¿Qué dos isótopos radiactivos tendrían una mayor incidencia sobre la población en general en los accidentes severos de centrales nucleares de potencia?
8.1.3. Sabiendo que la tasa dosis en una zona es de 60 mSv/hora, ¿qué dosis recibiría un actuante que se encuentre en dicha zona durante un tiempo de 2 horas y 30 minutos?
8.1.4. Las radiaciones ionizantes:
8.1.5. ¿A qué medida de protección se debe recurrir para disminuir la dosis por irradiación externa cuando el tiempo y la distancia no proporcionan un grado de protección suficiente?
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Valeriano Ortega Miravalles |
| Fecha de actualización: Abril, 2008 | Escuela Nacional de Protección Civil |