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Antoine Henri Becquerel

15 de diciembre de 1852, París (Francia) – 25 de agosto de 1908, Le Croisic (Francia)

Becquerel pertenece a una familia de científicos:

  • Abuelo: Antoine César Becquerel, pionero del estudio del fenómeno de la luminiscencia e investigador de la piezoelectricidad. Uno de los fundadores de la electroquímica.
  • Padre: Alexandre Edmond Becquerel, estudió el espectro solar, el magnetismo, la electricidad y la óptica. Es conocido por su trabajo en la luminiscencia y la fosforescencia e inventó la fosforoscopia.
  • Hijo: Jean Becquerel, trabajó en las propiedades ópticas y magnéticas de los cristales, descubriendo la rotación del plano de polarización producida por un campo magnético.​ También publicó un libro de texto sobre la Teoría de la relatividad de Einstein.

Henry Becquerel En 1877, se graduó como ingeniero y se dedicó a la investigación. Sus primeros trabajos se centraron en la óptica, pero, después, se acercó al estudio de la polarización electromagnética, el espectro infrarrojo de los vapores metálicos y la absorción de la luz por los cristales.

Becquerel se doctoró en Ciencias en 1888 por la École Polytechnique y en École des Ponts et Chaussées de París (Francia), con su tesis doctoral “Investigación sobre la absorción de la luz”.

Un año más tarde, fue elegido para la Academia de las Ciencias de Francia, institución a la que habían pertenecido su padre y su abuelo.

Después de fallecer su padre en 1892, Henry Becquerel continuó su trabajo y se convirtió en profesor del Museo de Historia Natural (el tercer miembro de su familia en hacerlo) y de la École Polytechnique en 1895.

Tras el descubrimiento a finales de 1895 de los rayos X por Wilhelm Röntgen, Becquerel observó que éstos, al impactar con un haz de rayos catódicos en un tubo de vidrio en el que se ha hecho el vacío, se tornaban fluorescentes. A raíz de esta observación, se propuso averiguar si existía una relación fundamental entre los rayos X y la radiación visible, de tal modo que todos los materiales susceptibles de emitir luz, estimulados por cualquier medio, emitan, así mismo, rayos X.

Para comprobar esta hipótesis, colocó cristales sobre una placa fotográfica envuelta en papel opaco, de tal forma que sólo la radiación invisible, correspondiente a los rayos X, pudiera revelar la emulsión contenida en la placa; previamente excitó los cristales mediante exposición a la luz solar. Al cabo de unas horas comprobó que la placa revelaba la silueta perfilada por los cristales.

En un experimento posterior, intercaló una moneda entre los cristales y la envoltura opaca; tras unas horas de exposición, verificó que la imagen de la moneda se perfilaba en la placa. El 24 de febrero de 1896 informó del resultado de estos experimentos a la Academia de las Ciencias francesa, advirtiendo en su informe la particular actividad mostrada por los cristales constituidos por sales de uranio. Esta era una nueva propiedad de la materia que posteriormente se denominó radiactividad natural.

Al colocar sales de uranio sobre una placa fotográfica en una zona oscura, comprobó que dicha placa se ennegrecía. Las sales de uranio emitían una radiación capaz de atravesar papeles negros y otras sustancias opacas a la luz ordinaria. Estos rayos se denominaron en un principio rayos Becquerel en honor a su descubridor. Sus investigaciones y descubrimientos sirvieron de base a los primeros modelos atómicos.

En 1900, halló que la radiación beta está integrada por electrones y, un año más tarde, que el radio se podía utilizar para destruir tumores (el origen de la radioterapia).

En 1903, “En reconocimiento de sus extraordinarios servicios por el descubrimiento de la radiactividad espontánea” compartió con el matrimonio Curie el Premio Nobel de Física. Curiosamente, a Becquerel le correspondió la mitad del premio, y al matrimonio Curie la otra mitad a partes iguales.