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Un túnel de 44 kilómetros para entender el Universo

29/06/2016 -
ABC CIENCIA

Un túnel de 44.000 metros de largo en línea recta para desentrañar cuál es la naturaleza de la materia oscura. Ese es el objetivo del Colisionador Lineal Compacto (CLIC) que, de salir adelante el proyecto, se convertirá en el heredero del Gran Colisionador de Hadrones (LHC) a partir de 2035. Una visión a largo plazo que se queda en un suspiro si se trata de desentrañar los misterios de la materia que nos compone –a nosotros y al resto del universo–.

El famoso LHC, ubicado cerca de Ginebra (Suiza), lleva desde 2008 colisionando partículas subatómicas bajo la mirada de los principales investigadores del mundo. Pero algunos de ellos, como el físico Steinar Stapnes y la especialista en diseño y construcción de detectores de partículas Lucie Linssen, ya están pensando en el futuro. Ambos científicos del CERN, el mayor laboratorio de investigación en física de partículas del mundo, consideran que el anillo subterráneo de 27 kilómetros no es la forma más eficiente para un colisionador.

«Las partículas pierden energía recorriendo las curvas en los aceleradores circulares», explican Stapnes y Linssen. Este problema no existe en los aceleradores lineales: «Las energías de colisión muy altas en pares electrón-positrón solo pueden alcanzarse con estos últimos», han analizado en la conferencia celebrada por la Fundación BBVA ayer en Madrid.

 

El noruego Steinar Stapnes, que lidera en el CERN las actividades de I+D para CLIC, explica a ABC las dificultades técnicas y económicas del proyecto. «Imagina que lanzas algo tan pequeño como una molécula de agua desde dos puntos a decenas de kilómetros, y que son pequeñísimos haces de luces, y que los tienes que hacer colisionar», resume para hacer comprensible su funcionamiento. Tan difícil como lograr el impacto –y explicarlo en lenguaje simple– es hacerlo viable económicamente:«Es una operación de alto riesgo.Es muy caro. Es inconcebible hacer esto con el dinero que se invierte ahora».

Mientras el dinero llega, los físicos se devanan la cabeza en pensar cómo acelerar partículas subatómicas hasta casi la velocidad de la luz para comprender los secretos que esconde la antimateria. En el camino que les llevará del LHC al CLIC (si el proyecto sale adelante) solo hacen una reflexión: «Lo más interesante es lo que no podemos prever».