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Recursos educativos

Impacto ambiental

Definir qué se entiende por medio ambiente no está exento de dificultades, ya que dicho concepto puede variar según las características sociales, económicas y naturales en que se desenvuelve una determinada colectividad. En general, se podría entender como «el conjunto, en un momento dado, de los aspectos físicos, químicos, biológicos, culturales y sociales del entorno, susceptibles de tener un efecto directo o indirecto, inmediato o a largo plazo, sobre los seres vivientes y las actividades».

De lo anterior se deduce que el medio ambiente hay que considerarlo al menos desde una doble perspectiva, la que se refiere al medio físico, y la que se centra especialmente en el medio social, término éste de características más amplias e incluso difíciles de determinar.

Así, parece evidente que pueden existir países o regiones con un medio ambiente físico no deteriorado, pero especialmente pobres en riqueza de bienes, incluidos los de sanidad y salud social. En este caso, parece lógico pensar en la posibilidad de admitir cierta contaminación procedente de un mayor número de industrias siempre que nos proporcione un mejor bienestar social. Por el contrario, otros países con un elevado nivel de riqueza pueden ser, desde el punto de vista del medio ambiente, verdaderamente pobres.

Será pues responsabilidad de los dirigentes de los países encontrar un equilibrio entre las necesidades del hombre y la preservación del medio ambiente, equilibrio que habrá de conjugar el progreso y la cadena ecológica entre el hombre y la naturaleza, el medio ambiente físico y el medio ambiente social.

¿Qué se entiende por contaminación ambiental?

Teniendo en cuenta que la naturaleza tiene su propia capacidad de autodepuración y reciclaje y que, por tanto, las emisiones o las inmisiones de productos contaminantes pueden variar de un lugar a otro afectando al bienestar de forma diferente, se podría definir la contaminación ambiental como «la alteración de las condiciones del medio ambiente por la presencia o ausencia de agentes físicos o químicos en grado tal que pueda resultar perjudicial para las personas, animales, plantas u objetos, y producir un deterioro en la calidad de vida».

¿Qué contaminación producen las centrales térmicas clásicas?

Al hablar de centrales térmicas hay que referirse a las que emplean carbón y fuel como combustible, preocupando menos las que utilizan gas ya que su contaminación es mucho menor.

Desde un planteamiento amplio, habrá que considerar en primer lugar la contaminación que se crea en la obtención del combustible en su proceso de minería y extracción y, en segundo lugar, en los efectos ambientales producidos al quemar éste en la propia central.

En la producción de electricidad, los combustibles mencionados emiten en su combustión una serie de productos contaminantes.
 

Producción contaminante en centrales térmicas. Miles de toneladas/año (Central de 1000 MW)
Impacto ambiental

Para evitar la contaminación local o próxima, las centrales térmicas clásicas suelen disponer de chimeneas de considerable altura, lo cual hace que la contaminación química que producen se transporte a largas distancias, afectando frecuentemente a otras zonas e incluso a otros países, al considerar la denominada contaminación transfronteriza. Para eliminar las partículas sólidas, las centrales térmicas clásicas utilizan instalaciones de separación de polvo, rebajando, solo en cierta medida, su evacuación exterior.

¿Qué es la lluvia ácida?

Al quemarse los combustibles fósiles se producen óxidos de azufre y de nitrógeno que al combinarse con el agua de las nubes, se precipitan en forma de lluvia ácida, pudiendo arruinar los bosques, eliminar la vida de los lagos y desertizar grandes superficies terrestres.

Diversas organizaciones internacionales que se preocupan por el medio ambiente, y en especial el PNUMA, la CEPE, la OCDE y la OMM, coinciden cada vez más en señalar la necesidad de aplicar en la fuente de consumo de los combustibles fósiles estrictas medidas de control ambiental, así como establecer una coordinación internacional para evitar que a través del transporte atmosférico tenga lugar la denominada contaminación transfronteriza.

España ratificó, en 1997, el Protocolo de Azufre correspondiente al programa del Convenio de Ginebra sobre Contaminación Atmosférica Transfronteriza.

En un futuro, cada vez más inmediato, se quemarán únicamente combustibles fósiles de muy baja acidez. Para los fuelóleos, se pretende que su contenido de azufre no supere el 1% en peso a partir del año 2000, si bien se podrían permitir niveles más elevados en aquellas zonas en que fuesen respetados los valores de calidad del aire ambiental, y la contaminación transfronteriza no hubiese alcanzado valores significativos.

Se entiende por efecto invernadero el cambio climático provocado por un aumento de la temperatura ambiental a consecuencia de una mayor concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera que, aunque permite que la radiación solar llegue a la Tierra, impide que parte de aquélla pueda volver al espacio, por lo que es reflejada nuevamente, facilitándose así el cambio climático.

Cuanto mayor sea la concentración de CO2 en la atmósfera (véase figura), mayor será D en relación a C, con lo que la temperatura de la Tierra aumenta. La intensa utilización de los combustibles fósiles es, posiblemente, un factor que contribuye al efecto invernadero.

Aunque hace más de una década que la alarma por el cambio climático ha sido denunciada ante la opinión pública, la preocupación oficial no se inicia hasta la celebración, en 1992, de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Clima. Desde entonces, entre los acontecimientos y toma de medidas al respecto, cabe destacar la firma, en 1997, del llamado Protocolo de Kioto, siendo el primero de la Convención Marco del Cambio Climático que se firmó en Río de Janeiro. En la Cumbre de Kioto se alcanzó un acuerdo destinado a limitar las emisiones de seis gases de efecto invernadero en los países industrializados para el período 2008- 2012, tomando como referencia para tres de ellos (CO2, N2O, CH4) las emisiones de 1990, y para el resto, principalmente de origen industrial (HFC, PFC y SF6), el año 1995.

¿Qué se entiende por efecto invernadero y cambio climático?

En el Congreso Mundial de la Energía (Houston, 1998) ya se puso de manifiesto la necesidad de tomar, de forma inmediata, medidas de cautela para mitigar la eventualidad del cambio climático, recomendando una actitud de "mínimo riesgo" hasta que se pudiera establecer definitivamente una relación causa-efecto. En este sentido, dicho Congreso fue claro al afirmar que, mientras tanto, la energía nuclear debería jugar un papel primordial en la producción eléctrica y en las estrategias para combatir el calentamiento del planeta. Téngase en cuenta que, de acuerdo con los datos disponibles de la Cumbre de Kioto, en 1990, las emisiones de CO2 de origen energético supusieron un 67,5% del total de emisiones de CO2 equivalentes.

El acuerdo final del Protocolo de Kioto entró en vigor el 16 de febrero de 2005 al ser firmado y ratificado por países que producen más del 55% de las emisiones.

Impacto ambiental

¿Cómo afecta al medio ambiente el calor de refrigeración de las centrales térmicas?

En toda central térmica (de carbón, fuel, gas o nuclear) hay una parte de la energía que, de acuerdo con la termodinámica, no se transforma en electricidad, sino que se elimina en forma de calor residual. Este calor residual, si no se aprovecha de otro modo, se disipa en el agua de refrigeración del condensador. Cuando el agua vuelve a su cauce original (río, lago o mar) puede producir un enriquecimiento térmico de este sumidero. Dependiendo de las circunstancias, tal enriquecimiento podría dar lugar a alteraciones ecológicas al aumentar la temperatura del agua, pudiendo tener efectos beneficiosos, indiferentes o perjudiciales, según los casos.

Fuera de las ocasiones en que el aumento de temperatura sea deseable, la reglamentación prohíbe que dicho aumento exceda de una cierta cantidad, por debajo de la cual no hay alteración ecológica. Esta limitación del aumento de temperatura del agua se consigue diluyendo el agua del condensador con suficiente líquido del sumidero último o recurriendo al uso de torres de refrigeración.

En muchos casos el calor residual puede emplearse con fines útiles en piscifactorías o invernaderos, con lo que además de evitarse el perjuicio ecológico, se aprovecha la energía residual de la central.

¿Cuáles son los problemas ambientales de las centrales nucleares y qué medidas se toman para evitarlos?

Mientras las centrales térmicas convencionales queman combustibles fósiles para la producción de electricidad, una central nuclear obtiene su energía de la fisión del átomo de uranio. Esto significa que una central de este tipo no envía a la atmósfera óxidos de carbono, de azufre, de nitrógeno, ni otros productos de combustión, tales como las cenizas.

Desde el punto de vista de la protección del medio ambiente, las centrales nucleares siempre han estado sujetas a un estricto control reglamentario institucional difícil de igualar por otras actividades industriales. Dicho marco reglamentario contempla todas y cada una de las fases que componen el ciclo de producción, así como la protección de los trabajadores de la central y del público en general y el desmantelamiento de la central al final de su vida útil.


¿Qué efectos ambientales producen la minería y el transporte de los recursos energéticos?

La minería del carbón presenta una incidencia ambiental que puede variar según sea a cielo abierto o subterránea. Ambas modalidades tienen un problema en común que es el de las escombreras, cuyo control ambiental, construcción de depósitos estables y cubrimientos de éstos para evitar su disgregación, implica un aumento significativo de los costes de explotación. Cuando la minería del carbón se realiza en labores subterráneas, de todos es conocida la peligrosidad y el riesgo que para la vida y salud de los mineros representa esta modalidad, y bien merece recordarse que la vida humana es, desde el punto de vista del medio ambiente, el bien superior.

Si nos referimos al petróleo, tanto la extracción y el transporte, como el proceso de refinado tienen sus efectos negativos sobre el medio ambiente y, en especial, las conocidas mareas negras con los grandes daños ecológicos que ocasionan.

La extracción de uranio no presenta, en principio, unas características ambientales muy diferentes respecto a otras minerías metálicas. Por lo que se refiere a la radiactividad, ésta no se encuentra a niveles muy superiores a los existentes en numerosas zonas naturales. En realidad, mediante la minería y el tratamiento de los minerales se recupera el elemento radiactivo haciendo que las escombreras ofrezcan escasos niveles de radiactividad. No obstante, los residuos que se producen para la formación de la llamada «torta amarilla» tienen que ser protegidos para evitar las emanaciones que se producen de gas radón.
 

¿Cuáles son los efectos ambientales de la energía hidráulica?

Dado que para producir energía eléctrica una central hidráulica aprovecha el desnivel existente en un tramo de río, un primer efecto sobre el medio ambiente es la transformación de un sistema fluvial en otro lacustre.

En el caso de grandes embalses existen también modificaciones microclimáticas de la zona que pueden variar positiva o negativamente la habitabilidad del lugar.

La energía hidráulica, considerada como una de las que menor perturbación ocasiona a su entorno, también tiene sus efectos sobre el medio ambiente y en especial sobre las poblaciones.

La ubicación de una central hidroeléctrica tiene sus consecuencias ecológicas; así, entre otras, se alteran la flora y la fauna, el clima local, y se producen posibles actividades microsísmicas, aumento de bacterias y algas, olores y sabores desagradables, modificaciones en las concentraciones de oxígeno y también la posibilidad de cambios ecológicos en el propio embalse y río abajo. No obstante, el cambio que se puede ocasionar no tiene por qué ser negativo, todo dependerá de los estudios ecológicos previos y de la importancia que se quiera dar a unos u otros objetivos ambientales.

La construcción de la central, debido a las grandes necesidades de espacio que necesita, lleva consigo, en numerosas ocasiones, sobre todo cuando las posibilidades hidráulicas de un país están muy explotadas, al desplazamiento de poblaciones a otros lugares.

¿Qué se entiende por contaminación transfronteriza?

Bajo esta denominación se entiende la contaminación que sufre todo o parte del territorio de un país a consecuencia de la llegada a él de productos contaminantes generados en otro, y que se transmiten a través de la atmósfera por una acción combinada de los vientos o por las corrientes en el agua.

En lo que se refiere a las emisiones radiactivas de origen diverso (centrales nucleares, usos industriales, aplicaciones médicas, etc.), existe un acuerdo en el seno del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), por el cual, en caso de accidente, se debe notificar urgentemente a éste, al objeto de poner en práctica inmediata un plan de seguimiento y buscar las soluciones para que los efectos sean tan bajos como sea posible.

En el ámbito de las Naciones Unidas y dentro de la Comisión Económica Pan Europea (CEPE), se firmó, en 1979, el Convenio de Ginebra sobre Contaminación Atmosférica Transfronteriza. De este Convenio, ratificado por España en 1983, han surgido varios programas y protocolos, llegándose a firmar más recientemente, en 1994, el Protocolo de Azufre que, aunque todavía no ha entrado en vigor, sí fue ratificado por nuestro país en agosto de 1997.

¿Cómo nos afecctan las medidas ambientales de la Unión Europea?

España, como miembro de la Unión Europea, está obligada a adoptar y cumplir las medidas que la Comisión establezca.

Uno de los problemas ambientales que más preocupa a la Unión Europea (UE) es el que se refiere a la contaminación atmosférica en general y de las lluvias ácidas en particular. Por ello y ante dicha preocupación asumió de forma conjunta para los quince Estados Miembros y dentro del Protocolo de Kioto, el compromiso de reducir en un 8% el total de las emisiones de los seis gases de efecto invernadero (ver también la pregunta 134). En marzo de 1997 se llegó a un acuerdo de repartición de cargas entre los quince Estados Miembros para tres gases (CO2, CH4, N2O). Dicho reparto se formalizó en el Consejo de Ministros de 1998, estableciéndose de forma vinculante entre todos los Estados Miembros (Burden Sharing).


Emisiones de CO2 en la Unión Europea  (Mt) (1)

Impacto ambiental

Si nos referimos a la situación por habitante en la perspectiva del año 2010 y para el conjunto de los seis gases considerados y de acuerdo con el actual reparto de cargas, España se situaría en una situación media dentro del conjunto de los países de la UE.

A lo anterior hay que añadir también una serie de Directivas, tales como la de limitación de emisiones a la atmósfera de determinados agentes contaminantes procedentes de grandes instalaciones de combustible, donde las centrales térmicas y refinerías son las instalaciones más afectadas, debiendo limitar sus emisiones a partir del año 2007.

Otras Directivas recientes de la UE se refieren a la eliminación, para finales del año 2010, de los Policlorobifenilos y de los Policloroterfenilos (PCB/PCT), con especial incidencia sobre los transformadores y condensadores eléctricos que contengan o hayan contenido estos productos. También se han fijado valores límite y umbrales de alerta o de actuación para el dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno, óxido nítrico, partículas y plomo.

Finalmente hacer referencia a la propuesta de Directiva sobre la fiscalidad a los productos energéticos, elevando el tipo mínimo del impuesto especial que soportan los carburantes y combustibles petrolíferos y ampliando su campo de acción al carbón, la electricidad y el gas.