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Recursos educativos

Aplicaciones de la energía solar fotovoltaica

Aplicaciones de la energía solar fotovoltaica

Los sistemas solares fotovoltaicos se pueden dividir en dos grandes grupos:

Sistemas aislados de la red eléctrica

Hay áreas donde el acceso a la red es imposible o muy costoso, utilizándose la energía solar para autoconsumo.

Esta opción evita que se tenga que llevar la línea eléctrica hasta el punto de consumo, evitándole así el alto coste que ello supondría.

Las aplicaciones más comunes son:

  • Electrificación de viviendas alejadas de la red eléctrica
  • Aplicaciones agrícolas y de ganado (bombeo de agua, sistemas de riego, iluminación de invernaderos y granjas...)
  • Señalización y comunicaciones (navegación aérea y marítima, señalización de carreteras, repetidores...)
  • Alumbrado público (calles, monumentos, paradas de autobús...)
  • Sistemas de depuración de aguas

En estas aplicaciones, para poder disponer de electricidad durante la noche o en períodos de baja insolación, es necesaria una batería de acumulación, con el correspondiente controlador de carga. Cuando es necesaria la corriente alterna, se utiliza un inversor.

Por eso se recomienda utilizar electrodomésticos de bajo consumo (Clasificación energética Tipo A).

También es una solución idónea para mejorar la calidad de vida en comunidades remotas a través de soluciones sostenibles. Ya existen paquetes definidos para iluminación, colegios, centros de salud con sistemas de refrigeración para vacunas, sistemas para casas y sistemas de bombeo.

Sistemas conectados a la red eléctrica

El sistema fotovoltaico se conecta a la red eléctrica y un inversor transforma la corriente continua generada por el sistema, en corriente alterna análoga a la de la red.

Los sistemas fotovoltaicos son fáciles de instalar independientemente de que se trate de un edificio/vivienda existente o de nueva construcción y su mantenimiento es mínimo. Además, aportan una clara rentabilidad económica ya que generan ingresos desde el primer día y durante más de 30 años.

Toda la energía que el sistema produce puede ser vendida a la red eléctrica aportando ingresos, diferenciación y compromiso ecológico por lo que el usuario sigue comprando la electricidad que consume de la red eléctrica al precio establecido, cobrando por otro lado los kilovatios verdes que su sistema produce a un precio superior.

En España, estos kilovatios verdes gozan de una prima establecida por el Real Decreto 436/2004 y de una serie de ayudas nacionales y regionales para este tipo de inversión.

En algunos casos, los paneles fotovoltaicos pueden llegar a suplir una parte de los elementos de construcción del edificio, produciendo un ahorro adicional.

El objetivo de estas instalaciones en edificios no es tanto la producción máxima de electricidad, como aprovechar las posibilidades arquitectónicas que tanto los techos como las fachadas ofrecen para instalar sistemas fotovoltaicos.