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El gas radón la radiación que viene del suelo y puede entrar en casa

08/02/2018 -
ABC CIENCIA

Es incoloro, insípido e inodoro y está presente en casi todos los suelos y rocas

Para la gran mayoría de la población, el 7 de noviembre pasó desapercibido. Pocos sabían que se celebraba el Día Europeo del Radón, un gas incoloro, insípido e inodoro que está presente en casi todos los suelos y rocas, y que es un potencial riesgo para nuestra salud.

Su origen está en el subsuelo. El uranio que hay en el terreno se desintegra y produce radio, que permanece en el suelo. Pero cuando este se descompone, emana a la superficie en forma de gas, al que conocemos como radón. Se trata de un elemento químico radiactivo que tiene la capacidad de adherirse a las partículas de polvo que hay en el aire, y que por ello puede entrar y acumularse en nuestros pulmones.

El radón representa un serio problema para la salud, ya que la exposición a la radiación de forma sostenida provoca mutaciones en nuestro ADN, lo que eleva el riesgo de padecer cáncer de pulmón. Hay que matizar que es inofensivo en espacios abiertos: solo es nocivo en lugares cerrados y por encima de ciertos límites.

Un monstruo en el sótano

Por su peligrosidad, en muchos estados de EE.UU. es obligatorio presentar las mediciones de gas radón antes de vender una casa. Habitualmente los análisis se realizan en los sótanos de las viviendas. El gas puede penetrar en las casas a través de las grietas, tuberías, conductos o poros en el suelo. Además, como el gas se disuelve en el agua, las viviendas que reciben el suministro de un pozo pueden tener un factor de riesgo adicional.

Algunos materiales, como el granito, la pizarra o los yesos fosfatados, son más permeables y permiten que se emitan mayores cantidades de radón desde el suelo. En el extremo contrario, los suelos impermeables, como los arcillosos, dificultan que el elemento químico alcance la superficie.

La abundancia de granito, tanto en el terreno como en la construcción, convierten las estribaciones del Guadarrama en un caldo de cultivo idóneo para el radón. A pesar de todo, la sierra madrileña está muy por detrás de Galicia, Asturias y algunas zonas de Cataluña en los niveles de esta sustancia.

De todas formas, vivir en un área geológica con elevados índices de radón no significa necesariamente que nuestra vivienda tenga una radiación elevada, la única forma de poder saberlo es realizando una medición.

Un fantasma radiactivo

A pesar de que las cifras sobre los efectos del radón son todavía muy discutibles, el límite máximo de exposición recomendada por la Agencia Norteamericana de Protección Ambiental es de cuatro picocurios por litro de aire. Se estima que una exposición prolongada a esta dosis tiene un riesgo para la salud comparable al defumar medio paquete de cigarrillos al día o someterse a 200 radiografías anuales.

Un caso especialmente llamativo en la historia del radón se produjo en 1984 cuando un ingeniero estadounidense, Stanley Watras, que trabajaba en una central nuclear en Limerick (Pensilvania, Estados Unidos) detectó que la cantidad acumulada en su hogar era 16 veces más alta que el límite máximo tolerado en las minas de uranio. Este nivel de radiactividad le producía un riesgo para su salud similar a fumar 135 paquetes de tabaco diarios.

Cuando se desea conocer el nivel de radiación por radón en un hogar debe realizarse en tres situaciones especiales: durante los meses de invierno, a primera hora de la mañana y en lugares que hayan permanecido cerrados durante la noche. En caso contrario, los valores detectados tendrán un valor relativo.